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Si vuelvo a probar una manzana, me muero [priv Hanz. Flashback]

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Si vuelvo a probar una manzana, me muero [priv Hanz. Flashback]

Mensaje por Franz Ferdinand el Mar Ene 07, 2014 3:16 pm

Dónde: Camino a Lindert, en el camino entre este y M’Apple.
Cuando: Un día antes del regreso del tiempo.

En medio de Lindert y M’Apple había un buen trozo del Bosque Encantado, separando ambos reinos como una frontera natural. El bosque era el reino de nadie. Existía solo un camino oficial, por donde transitaban los viajeros y comerciantes. En estos momentos, tan temprano en la madrugada, no había nadie alrededor, excepto una caravana pequeña que descansaba del viaje junto al camino. Las carretas, antes cargadas de regalos, iban vacías, puesto que su propósito era agasajar a la reina de las manzanas. No eran demasiados hombres, tan solo 6 soldados, un par de campesinos encargados de los animales y la comida… y claro, el príncipe de Lindert y su doble.

Este era el primer viaje que el príncipe realizaba sin la presencia de su padre o su maestro, aconsejándole sobre la cortesía necesaria y cómo comportarse con la diplomacia adecuada. Como único compañero, o mejor dicho consejero, estaba Hanz. Seguramente él tendría más control que el deslenguado Franz. Y de hecho, había funcionado bastante bien. La reina quedó contenta con sus regalos, envió sus saludos al rey de Lindert y una promesa de paz y apoyo. Y ya que Arendelle entraba en el “contrato”, siendo aliados de Lindert, su alteza podía estar muy seguro de que los sureños no atacarían el norte bajo ninguna circunstancia. Tal vez. Franz no estaba tan seguro, no con Circe estando al mando de M’Apple.

–… y dijo: “Franz, no te olvides de tratar bien a la reina, recuerda que M’Apple es uno de nuestros vecinos más cercanos y debemos llevarnos de la mejor forma posible. Sé que ella no es la mejor soberana, pero no debemos entrometernos en sus políticas…” ¿Puedes creerlo, Hanz? ¡¿Quién se atrevería a tratar bien a semejante bruja?! No me importa lo que padre dijo…

Y ese era Franz, sentado a un lado de Hanz, parloteando nuevamente su mismo discurso. Llevaba diciéndolo desde que dejaron atrás los límites de M’Apple. Estaba bastante seguro de que su amigo estaba cansado de ello, pero no podía evitarlo. Simplemente Circe le había sacado de sus cabales.

–Es que no comprendió nada de lo que dije. ¿Compromiso? Hombre, soy un caballero comprometido con otra, no puede venir a hacer semejantes propuestas. Vieja bruja… ¿Puedes creer que no me permitió ver a su hijastra? Ni siquiera unos minutos, y estuvimos dos días hospedados en el castillo…

El resto de hombres ya se habían apartado de ambos, cansados también de la charla de Franz, preparando de paso todo para continuar el viaje. Aún quedaban horas para llegar a Lindert y todos deseaban estar en el palacio para la cena.

–No sé por qué padre desea hacer tratos con ellos. Ese reino está en la ruina, en muchos sentidos. No tienen un ejército que pueda ayudarnos en caso de problemas, si recursos que ofrecernos. Solo… ¡manzanas!

Spoiler:
Off: Me salió cortito, pero algo es algo XD no pude evitar ponernos en esta situación, camino a Lindert tras una visita a M’Apple. Si no te gusta algo, me avisas y lo cambio.


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Re: Si vuelvo a probar una manzana, me muero [priv Hanz. Flashback]

Mensaje por Hanz el Miér Ene 08, 2014 6:02 am

El agotamiento de Hanz era más bien mental que físico. Saltaba a la vista que no estaba hecho para los eventos sociales de ese tipo, y tener que poner sus pies en tierra desconocida para mantener una charla insulsa se le hacía raro. Claro que él sólo acataba órdenes. Los párpados repesaban, y aún así, luchaba por mantenerse despierto y alerta, pues atravesaban una zona boscosa. No era un lugar de conflicto, y precisamente cualquier leyenda sobre hadas o gnomos que pudiesen morar ese lugar, resultaba pura superchería para su susceptible raciocinio. No, al joven le preocupaba más que alguien pudiese aprovechar la ocasión para atentar contra la vida del príncipe después de aquel encuentro. Franz era el único hijo varón de los monarcas de Lindert, legítimo heredero en caso de infortunio, y como presa resultaba jugosa. Cualquiera podría intentar, como poco, un secuestro y la recompensa a pedir no iba a ser calderilla, precisamente. Tocó el pomo de su espada, acariciándolo para sentir el cuero bajo sus dedos, hecho que le sirvió para recordar que el arma seguía ahí en caso de peligro.
A su lado, el príncipe charlaba, relatando por enésima vez su opinión sobre la gobernanta del reino vecino. En esa ocasión, no podía negar la razón que albergaban las palabras de su amigo, pues la reina de M´Apple no era santo de su devoción y compartía cierta antipatía hacia ella, pues era altiva, orgullosa, pero sobre todo vanidosa. Más que seguridad en sí misma, Circe revelaba una arrogancia propia de una semidiosa de la belleza, a pesar de ser tan mortal como todos ellos.

-M´Apple no llegará muy lejos si la reina sigue así-Coincidió. Esa tierra había cambiado desde que el rey murió y la mujer tomó el poder del trono. Algunos la adoraban por su belleza, la cual Hanz no podría rebatir ni en mil años, pero eso no lo era todo para poder llevar bien un reino. Un buen monarca debía poseer aptitudes que Hanz sentía que habían pasado por alto en ella. El muchacho estaba de acuerdo con Franz sobre la desacertada decisión del rey de Lindert de estrechar aún más los lazos, pues auguraba una nefasta relación comercial y una notable pérdida de unidades militares si M´Apple entraba en guerra con otro reino y debían socorrerla. Claro que la opinión de un soldado raso no era relevante, y menos si sus orígenes eran humildes. Al parecer ni siquiera importaba lo que pudiese pensar el propio príncipe.

Hanz también creía que la reina de M´Apple era bastante arrogante, más de lo que se cabía esperar, al insinuar un compromiso con su amigo a pesar de que el tema de los esponsales del heredero era algo que se había cerrado hacía tiempo. Le daba que pensar que ocultaba algo, pues pedía demasiado sin dar nada a cambio. La ruptura de una promesa a favor de otra con tan poco valor aparente podía suponer una gran pérdida para Lindert si aceptaba, aunque por suerte no era el caso.

-Dicen que es una mujer bastante excéntrica, y no seré yo quien lo niegue-Argumentó, sin demasiadas ganas de proseguir con la conversación. El poder solía subirse a la cabeza de los nobles, que siempre parecían ansiar más, y esto acababa volviéndolos locos. Por suerte, eso a él nunca le pasaría. La mala gestión de Circe había quedado latente nada más entraron en sus tierras, y más que un potencial aliado, parecía una víctima esperando a que algún poderoso jefe de guerra posase sus codiciosos ojos en ella para asolarla-Extraña moneda de cambio, las manzanas-Prosiguió-¿No crees? Hay reinos sureños con excedentes más variados que los que ofrece ella-Contuvo un bostezo-Recuerda que estábamos en sus tierras, y ella allí era la ley-A los que ostentaban el poder les gustaba recordar eso, sobre todo si alguien de otro reino acudía ante ellos. Mientras fuese su jurisdicción, no le rendirían pleitesía a nadie, jamás, y Hanz incluso apostaría su mano derecha a que Circe tampoco tendría intenciones de hacerlo fuera de M´Apple-No creo que sea para tanto el haberte quedado sin ver a la princesa Blanca Nieves-Lo reprendió en cierto modo-A fin de cuentas hay muchas más jóvenes en las tierras encantadas, la promesa de su belleza debe ser una mera exageración-Se encogió de hombros. Los pintores mentían en sus cuadros, en más de una ocasión habían embellecido el rostro de una joven noble en sus lienzos, con tal de facilitar su propio compromiso, ¿Quién afirmaba que el boca a boca que enaltecía la dulzura de esa chica no tenía el mismo objetivo?. Además, el tema de la princesa se le escapaba un poco, ya que su facilidad para entablar una relación, del tipo que fuese, con el sexo opuesto, era muchísimo menos fluida que la del heredero, acostumbrado a tratar con mujeres.

Off:
A mi me parece que está perfecto D:! Aquí dejo mi respuesta, espero que esté bien >.<. Desconozco cual es la situación actual de M´Apple y por eso he puesto lo primero que se me ha venido a la mente, pero no tengo problemas en editar Wink.
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Re: Si vuelvo a probar una manzana, me muero [priv Hanz. Flashback]

Mensaje por Franz Ferdinand el Jue Ene 23, 2014 10:46 am

-Más que excéntrica, Hanz. Esa mujer guarda el infierno entre sus piernas...


Y no lo decía solo él. Lo aseguraba cada hombre que por cosas de la vida reposaba junto a Circe. Franz lo sabía gracias a sus contactos en algunas tabernas, cuando intercambiaba con Hanz y se daba una noche "libre". Nunca faltaba el soldado de M'Apple que venía con chismes.

-El Rey debe tener un gran gusto por sus manzanas, ¿no crees? - dijo con toda la malicia del mundo. No era un secreto para nadie (al menos entre sus hombres), que sus altezas no tenían una relación amorosa entre si. Y que el rey tenía sus amoríos ocultos. A Franz no le contaba que el rey desease  a Circe, pero no le sorprendería. ¿Qué otra razón tendría para dar tanto apoyo a un reino en ruinas? -Claro que hay mejores reinos, Marshovia tiene una gran economía y uno de los mejores puertos, pero bueno... Ellos sí que le negaron apoyo a M'Apple.

Eso hasta él no lo entendía bien, pero creía que era por temas "familiares". El difunto marido de Circe era hermano del rey de Marshovia. Saquen sus propias conclusiones.

-Sé que eran sus tierras -que esa parte no tenía que repetírsela, hombre. La había entendido solito. -Pero podría haber sido más amable al menos. Vieja bruja. No tengo intenciones de volver ahí en mi vida...

Ay, si Franz supiera que, de haber visto a la susodicha princesa hubiese vuelto una o dos veces (aun a costa de tener a su dulce prometida esperándole), el cuento sería otro. Pero ya ven como un misero cambio en una historia es capaz de alterar todo el producto.

Rió ante la reprimenda. Le causaba gracia en cierta forma, aunque sabía que no todos veían con buenos ojos que Hanz lo hiciera... después de todo, este era "solo" un soldado, por mucho que Franz lo llamara públicamente su mejor amigo.

- Bueno, padre, tal vez exagero un poco, - o tal vez no. Mientras estuvo en el palacio, realmente sintió una necesidad de explorar y ver algo. Algo muy importante. Aun sentía que debía verlo, pero con cada paso que daban rumbo a casa, la idea se volvía más débil. -Pero no puedo evitar sentir curiosidad por la chica. No recuerdo haberla visto nunca en mi niñez, y eso es extraño. Mi madre se preocupó de que conociera cada rama familiar de estas tierras.

Y era ese halo de misterio que rodeaba a la princesa lo que le causaba más curiosidad. ¿Qué escondería Circe?

-Ah, mi buen amigo... sigues sin poder ver el encanto de una mujer. ¿Acaso importa si es realmente la más hermosa? Lo mismo se dice de todas las otras nobles. - tocó su hombro un momento, como si de verdad le apenara su situación. Siendo sinceros, a veces lo sentía. -Y he visto suficiente para saber que ese ideal no existe. Pero no puedes negar que muchas son bastante guapas... y claro, las hay de todo tipo, encantadoras, patosas, cálidas, crueles, frías... y estiradas, como la de Arendelle.

Que no su prometida, la otra. No era un secreto para Hanz que Franz no se llevaba de maravillas con su futura cuñada, aunque sí para el resto del mundo. Solo a su amigo le decía los apodos destinados a su alteza. Ciertamente Franz no es que la odiara, solo le divertía molestarla constantemente.

-Pero esa tiene solución, claro. Cuando encuentre a un hombre que la haga gritar en la cama, se le pasará lo estirada. Siempre pasa... -dio un trago a una de las botellas de vino que aun le quedaban. -El problema es que no conozco a nadie que desee realmente acercarse a ella.

Por qué, ni idea. Tal vez le diera miedo a medio mundo. A Franz en especial no le daba miedo, solo no era su tipo. También, claro está, estaba esa criatura llamada Anna. Si es que nuestro príncipe no era tan cruel para meterse con la hermana de su prometida. Al menos no en ese sentido.

-¿Y tú? ¿No viste a alguien interesante en M'Apple? Estoy seguro que te perdí de vista un par de veces...

Que seguramente fueran porque se largó a mear a una esquina, pero la esperanza es lo último que se pierde. Franz aun esperaba un sobrinito... o al menos una "cuñada" más agradable que la suya.


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Re: Si vuelvo a probar una manzana, me muero [priv Hanz. Flashback]

Mensaje por Hanz el Jue Ene 23, 2014 12:11 pm

Hanz se puso tieso, parecía que tuviese un palo atado a la espalda que lo obligaba a mantener una postura rígida en exceso. Las intimidades que guardase Circe Bellatrix dentro de su alcoba lo pusieron nervioso, y no quería conocer los detalles. Cualquier cosa que hiciese alusión a temas personales lo ponía nervioso, aunque su exceso de recato pudiese parecer vergonzoso; lo disimulaba a base de gruñidos y expresiones ariscas.

-Debe tener sus motivos, no te apresures en cotillear como una anciana-Razonó el plebeyo, más para sus adentros que para el propio Franz. Sabía lo que era vivir en una familia rota, aunque podía considerarse afortunado por conservar a ambos progenitores. Los escarceos que tuviese o pudiese tener el rey de Lindert eran, como mucho, un pequeño añadido que venía intrínseco en todas las coronas. Los asuntos de estado no eran cosa suya, ni siquiera se creía con el derecho de poder opinar abiertamente, por mucha confianza que tuviese con el príncipe. Era como intentar meterse donde no le llamaban, a la espera de salir escaldado por cualquiera de los flancos. Lo mejor era callarse-No me extraña-En el reino costero si sabían jugar bien sus cartas. Como potencia comercial estaba prácticamente en cabeza, lo cual le confería un poder mayor al que pudiese imaginarse, pues quien tenía el oro tenía el control. No era un concepto agradable, pero no le parecía tan descabellado el hecho de que, cortando parte de sus travesías por mar, Marshovia pudiese desestabilizar en cierta forma a los reinos vecinos. Compartir la prosperidad con una tierra yerma como M´Apple podía considerarse un suicidio de cara al resto de reinos. A efectos prácticos, para Hanz suponía algo así como cortarse la mano que empuñaba la espada, o dejar una manzana podrida al lado de un cesto sano… Literalmente. Los lazos familiares a veces no eran lo suficientemente fuertes, y un rey debía saber cuando había que tomar decisiones drásticas, lo que fuese por el bien de su pueblo. Al menos el lo habría hecho así-Tendrás que volver si tu padre lo ordena-Replicó, con cara de circunstancias. En la medida de lo posible, el soldado prefería que los presagios del príncipe se cumpliesen, de lo contrario el también se vería arrastrado hacia M´Apple-Si la tienen tan bien guardada por algo será-Dejó escapar, aburrido. Se decía que no en vano su nombre era Blanca Nieves, y supuso que igual tenía algún tipo de alergia al sol, o simplemente era una de esas princesas problemáticas. Aunque las malas lenguas afirmaban que el motivo de su claustro eran las envidias de su madrastra, y aceptar eso suponía reconocer que Circe estaba completamente como un cencerro, ¿No sería más fácil desposarla y quitársela de encima?-Puedo ver los encantos de una mujer-Le respondió-Aunque prefiero hacerlo en la intimidad de una posada discreta, sin alardes-No era una buena contestación, Franz podía llegar a pensar que frecuentaba lupanares, y Hanz no se sentía tan falto de cariño como para tener que pagar por un par de caricias. A decir verdad, podía manejarse con una espada, pero no se le daban para nada bien las conquistas, en eso no se parecía al príncipe en absoluto. Era demasiado tosco para acercarse a una chica sin meter la pata, lo cual no le granjeaba mucho éxito entre las féminas. Su otro problema era su timidez, y eso tampoco parecía ser un punto a su favor. Hanz sacudió la cabeza. Se preguntó si eso lo decía por experiencia. Desde luego, se rumoreaba que la reina de Arendelle era una estrecha y que en su cara lucía una expresión avinagrada permanente que a más de uno había disuadido de tratar de conquistarla. “Un reino no vale tanto sufrimiento” Había oído. Los más descabellados afirmaban que Elsa llevaba un cinturón de castidad. El poder volvía locos a algunos, arrogantes a otros y confiados a los menos inteligentes. Posó los brazos bajo su cabeza, a modo de respaldo-Mejor para ti-Terció distraido-Sin sobrinitos albinos podrías anexar a Arendelle a Lindert-No iba con segundas intenciones, de hecho era una idea absurda, pero en cierto modo era verdad. El círculo donde se movía la nobleza era tan amplio y cerrado a su vez… Aunque Franz sabía que había más mujeres más allá de la aristocracia, le constaba al plebeyo-No estoy todo el día pegado a tu trasero, Franz-Suspiró con pesadumbre, aunque sonreía a la luz de la luna-Simplemente quería echar un ojo a los alrededores-Reconoció, sincero. Y de paso, no tener que estar cerca de la reina-Las visitas reales me causan urticaria.

Offrol:
Lamento este post tan cutre x_x, no sabía muy bien que poner. ¡No quiero que Hanz se me vaya de las manos D:!

P.D. Se supone que sé que estas comprometido con Anna, ¿No? Aunque desconozco el tema de las cartas, ¿Verdad?

Si tengo que editar cualquier cosa, avisame Smile
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Re: Si vuelvo a probar una manzana, me muero [priv Hanz. Flashback]

Mensaje por Franz Ferdinand el Lun Ene 27, 2014 4:53 pm

Y Franz sonrió. Como disfrutaba molestar a Hanz... sobre todo cuando se ponía así de rígido. Que él no era tonto y lo conocía lo suficiente para saber exactamente qué significaban sus gestos. Ciertamente el príncipe no comprendía esa actitud mojigata de su amigo, pero bueno. Uno de los dos tenía que quedarse con todo el encanto.

-Anda, no te pongas como una niña bonita...

Dicho esto, le dio un pequeño golpe en la espalda, a ver si así se relajaba. Hombre, que ahora uno no podía ni hablar de hembras tranquilo...

-Mi padre, mi padre -soltó, enfadado de pronto. Como detestaba saberse títere en las manos del rey de Lindert. -Pues podría él levantar su gordo trasero y hacer tratos a solas con Circe... Yo no volveré. Que me desherede si se le da la gana...

Por supuesto, Franz sabía que su padre no se atrevería. Solo su primogénito podía quedarse con la corona, así eran las leyes. La única forma en que la pequeña princesa gobernase, era que su hermano terminase en una fosa. Y claro, eso no convenía a nadie. La chiquilla era un peligro público.

La relación entre padre e hijo, a ojos de la corte, era bastante formal. Como buenos nortinos estirados. Pero solo aquellos que conocían bien al príncipe notaban el resentimiento de este, la forma en que su mano acariciaba de forma distraída su espada cada vez que su alteza castigaba públicamente al joven... Y claro, la forma en que mantenía a la dulce princesa traviesa bajo su protección, alejada de su padre. Difícil saber si era por temor a que su padre la dañase físicamente, o por algo más oscuro...

Ante las palabras de su amigo, volvió a sonreír, dejando de lado su mal humor. Vaya vaya... -¿Desde cuando te encierras en un burdel? Teniendo una cara tan bonita, no pensé que estarías tan falto de cariño. Si quieres te puedo presentar alguna chica...

Broma, broma... dudaba que alguien como él siquiera necesitara una mujer. Seguro prefería quedarse dando vueltas con una espada en la cama. Igual en cuanto llegasen a Lindert lo llevaría a uno de sus bares favoritos. Hace siglos que no veía los bonitos pechos de Irina. ¿O era Idina? No prestó atención a la parte de alardes. Que él tenía sus conquistas varias, pero la mayoría era anónimas hasta para Hanz. Aunque claro, las publicas, eran MUY publicas. Como la condesa que aseguraba que la dejó embarazada... Claro, ese niñito de pelo rubio y ojos asiáticos era suyo. Luego preguntaban porque la exiliaron...

-Pues eso no lo había pensado... sobrinos albinos...

Y lo decía en serio. Franz disfrutaba como ninguno ir a batallas, pero era un memo en eso de conquistar realmente un territorio. Anexar o no anexar a Lindert le importaba mas bien poco. Él era feliz en su mundo. Por eso tal vez el rey se sintiese tan defraudado de su heredero. Franz sabía cómo funcionaban las cosas, era bueno creando estrategias y generalmente vencían sin dificultades (venga alguien a decirle al chico que era el doble de fácil porque muchos enemigos no  soportaban el frío), pero al momento de terminar las cosas, agradecía a su anterior enemigo, tomaba sus tropas y se largaba.

-Pero casi que mejor tenga niños... ¿te imaginas como sería la versión Lindert-invernal de Arendelle?

Él sí, y no le gustaba demasiado la idea. Para nada. ¿No ven que planeaba pasar ahí sus vacaciones? Lejos del frío de Lindert. Como extrañaba esos veranos bonitos en las tierras del sur...

-Bah, yo sé que te gusta estar pegado a mi trasero -dijo, con una risita. En el fondo envidiaba la ausencia de su amigo. Mira que tener que aguantarla... -Tienes suerte, yo lo único que pude ver bien fue el generoso escote de la reina.

Y vaya escote. Si no le diera tanto asco, seguro Franz se acostaba con ella, solo por meter su cara ahí. Por suerte, no estaba tan necesitado. Y ese simple pensamiento, lo llevó a preguntarse cómo sería Annita sin tanta ropa... Rápidamente dejó de lado la idea. Respetaba demasiado a la chica para esas cosas.

-Vas a tener que aguantar otra visita, seguramente en una semana estemos dando vueltas en Arendelle. Padre andaba diciendo algo sobre nuevos tratados...

Y en lo personal, Franz deseaba ver a su prometida nuevamente. Eso de la distancia no era algo muy positivo si querías "enamorarte".

Offrol:
Jaja, no importa. Lo lamento yo, aun estoy acostumbrandome a la personalidad de Franz xd

Sí, el compromiso de Franz es de dominio público c: y las cartas son conocidas por gran parte de la corte, aunque no su contenido. Eso Franz lo mantiene en privado. Lo más seguro es que le contara a Hanz alguna que otra cosa, pero no el cariño que le tiene. El príncipe tiene una reputación que mantener  big grin 


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Re: Si vuelvo a probar una manzana, me muero [priv Hanz. Flashback]

Mensaje por Hanz el Mar Ene 28, 2014 3:48 am

Hanz hizo un gesto con la mano, como si apartase una mosca de su camino, pero eso no evitó que se llevase un golpecillo amistoso, cortesía de su amigo. Soltó aire, algo menos tenso, y le sostuvo la mirada, torciendo los labios cuando este comenzó a hablar del rey de Lindert. El doble conocía la respuesta, o al menos eso creía, pero no la diría en voz alta. El monarca vivía una vida acomodada, y le era más fácil enviar a su hijo a semejante misión que tener que acudir él en persona. Podía llamarse comodidad, o simplemente pretendía servirse del encanto de Franz para con las féminas, con la idea de asegurarse unas negociaciones exitosas. O simplemente prefería ver una flecha clavada en el corazón de su hijo antes que en el suyo propio… ¿Quién sabía? Su mente cavilaba demasiado al respeto, y empezaba a tener ideas peligrosas. Había cosas que estaban fuera de su propia comprensión, como las tiranteces entre Franz y su señor padre. Por supuesto, el plebeyo no había conocido al suyo, pues la muerte se lo había arrebatado prematuramente, pero cada familia era un mundo, y más si dentro de la misma se tiraban de los sutiles hilos del poder. Se preguntó quien podría más, si el heredero o el rey.

-Es tu obligación-Respondió él, de mala gana. Parecía un disco rayado, la voz cansina de la conciencia que no llevaba a ninguna parte-¡No digas bobadas!-Exclamó, cambiando de tema con cara de mal humor-No necesito mujeres ahora-Se sentía igual o más vivo portando en sus manos su espada bastarda y luchando con ella, que con las fatales caricias de una fémina. Al menos el acero jamás le traicionaría ni le envenenaría el corazón con palabras que nublasen su razón, y estaría ahí, incondicional y a su lado. Tanto en su vida como en su muerte, sería una prolongación de su alma, y la lucha, su forma más sencilla de expresarse frente al mundo. Había nacido para ser un guerrero, el mayor placer lo hallaba llevando su cuerpo hasta el cansancio extremo, y las mejores caricias las del frío metal contra la piel, que de forma paradógica, resultaba cálido. Hanz pensaba que no había unión más sangrada que la que entrelazaba a un hombre con el honor que simbolizaba luchar por sus ideales. Además, había algo más que jamás reconocería delante de su amigo. Una vez había conocido a una chica, una granjera, y había cometido el desliz de dejarse llevar por sus encantos. Pero la cosa había acabado mal, cuando descubrió que el único interés que ella tenía en el radicaba en el hecho de que se daba un aire al heredero. No se quitaría de la cabeza aquella tarde en el granero, cuando ella dijo el nombre de Franz en vez del suyo. Mejor nada de mujeres por una buena temporada, si bien había chicas que le gustaban, la timidez le podía cuando no lo hacía la desconfianza, empezaba a pensar que desarrollaba cierta misoginia. Se descubrió lanzando a su amigo una mirada de rencor, que cambió rápidamente. El no tenía la culpa-Eso intento-Prosiguió. Se imaginaba a un par de críos con los ojos azules, de eterna expresión neutra y escrutadora, y prefirió no tener que contemplar esa escena en su vida-Supongo que no sería muy beneficioso. A fin de cuentas es un reino pequeño, pero tarde o temprano acabará desapareciendo dentro de otro. Pocos son capaces de mantenerse estáticos frente al paso del tiempo-Era la ley del territorio. Si no lo hacía Lindert podría ser cualquiera que estuviese lo suficiente cerca o no tuviese demasiadas ambiciones expansivas-No lo pongo en duda-Respondió Hanz-Me extraña que no te haya dejado tuerto-Se permitió el lujo de bromear al respecto sobre el escote de Circe, algo más relajado-Más que senos, parecían dos bolas de carne…-Y ahí se acabaron sus comentarios sobre los atributos femeninos de la reina de M´Apple o cualquier otra mujer, al menos por ese día-¿Tan pronto?-No le iban a dar tiempo de descansar entre una cosa y otra. Eso significaba prepararse de nuevo para el séquito y salir en busca del camino. Si hubiese sido para algo serio (como una trifulca en la frontera, por ejemplo), no le hubiese resultado tan pesado como tener que acudir para presenciar meras formalidades en las que no se decían nada, simplemente se compartían miradas tensas en un tira y afloja por ver quien mandaba más. Definitivamente odiaba las visitas reales, y Arendelle lo ponía tenso a pesar de ser una mancha en el camino-¿Qué es esta vez?-Inquirió. Dudaba que se debiese a que la reina Elsa quisiese comerciar con hielo, teniendo en cuenta la ubicación y el clima cuasi-permanente de Lindert.
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Re: Si vuelvo a probar una manzana, me muero [priv Hanz. Flashback]

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